Consideraciones para homologar cambios en un vehículo

Las modificaciones de los todoterrenos y los coches “tunning” deben reflejarse en la ficha técnica y pasar por la ITV (Inspección Técnica de Vehículos); este procedimiento no solo aplica para ellos, para el resto de los automóviles comunes también. En el caso de que los elementos se hayan adquirido en un CAT (Centro de Tratamiento Autorizado) de igual manera deberán pasar por la inspección y posteriormente llevar a homologar.

Algunos piensan que al reemplazar un elemento cualquiera por una reforma mínima, no será necesario dicho proceso, y está muy equivocado; si bien es cierto que no es obligatorio para todos los repuestos, existen muchas piezas que lo exigen. La razón para la homologación tras los cambios, es para asegurarse de que el vehículo continúe siendo tan seguro como cuando salió del concesionario. Si no se hace estaría incurriendo en un hecho ilegal.

Tipos de reformas posibles

Identificación: cuando la pieza a reemplazar es donde lleva grabado el número que lo identifica. Es la modificación más delicada, debido a que para el coche es el equivalente a lo que es el DNI para una persona.

Transmisión: contempla las alteraciones de la caja de cambios, los ejes motrices, el sistema de embrague, entre otras partes.

Unidad motriz: se refiere a los elementos directamente del motor, como el sistema de alimentación, el de admisión y el de escape; asimismo, las modificaciones de la centralita y el depósito de combustible.

Suspensión: no solo se trata de las modificaciones de esta pieza, sino además de todos sus componentes elásticos.

Ruedas y ejes: aplica al cambiar el número de ejes o la distancia entre ellos y montar neumáticos que no sean equivalentes al correspondiente.

Frenos: esta reforma se suscita al instalar o desinstalar sistemas auxiliares que absorban la energía cinética, o al sustituir la ubicación de los mandos de frenos.

Dirección: abarca cualquier modificación del sistema de dirección como el emplazamiento del volante o sustitución del mismo, entre otros.

Dispositivos de alumbrado y señalización: todos los cambios que se realicen a estas piezas, deben ir a homologación.

Carrocería: debido a su complejidad es el apartado más extenso, que contempla la mayor variedad de condiciones. Entre estas se tienen por ejemplo alteraciones en la chapa, cinturones de seguridad, reemplazo de los asientos, etc.

Por lo general, la homologación no lleva demasiado tiempo, siempre y cuando se tengan completos los recaudos que se exigen para cada caso; en efecto, no es algo de lo cual alarmarse. Si el vehículo le presenta fallas sírvase con confianza de un buscador de recambios usados; en Internet es posible conseguir muchas empresas de este sector. Solo asegúrese de realizar los trámites  correspondientes en su debido momento.

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