¿Cómo influyen los tratamientos estéticos en el estado de ánimo? 

Cuando una persona se somete a un determinado tratamiento estético, lo primero en lo que pensamos es que lo único que busca es poder lucir un aspecto mucho mejor de cara al mundo… sin embargo, no debemos olvidar que lo realmente importante está en el interior.

Si un paciente recurre a alguna técnica para mejorar su rostro o su cuerpo, bien un tratamiento como la mesoterapia facial, o bien algunas técnicas más agresivas como el Botox, es porque ella misma no se termina de aceptar… y luchar contra nosotros mismos es lo más complicado que podemos hacer en nuestras vidas.

Esta persona tendrá que enfrentarse a periodos de altibajos: periodos en los que parece que le dará igual su aspecto, pero que esa férrea fachada se vendrá abajo en el momento en el que una persona le lance una mirada rara.

Básicamente lo que estamos diciendo es que toda esta situación le está afectando a su autoestima. Muchas de las personas que se operan tienen la autoestima tan baja que esto podría llegar a ocasionar cuadros de depresión, así como una larga lista de trastornos mentales que deberían de ser considerados.

Por ello, estas intervenciones no solo ayudan a mejorar su aspecto físico, si no que también les ayudan a mejorar su autoestima, por lo que también mejorará su estado de ánimo.

 Los tratamientos estéticos también cómo tratamientos para enfermedades mentales

Podemos encontrar centenares de estudios que se han encargado de analizar este comportamiento. Por poner un ejemplo, algunos de ellos versan sobre el Botox. Las conclusiones de los estudios relacionados determinan que el Botox no solamente es una técnica muy efectiva a la hora de eliminar las arrugas, si no que también lo puede ser a la hora de tratar enfermedades mentales como la depresión. De hecho, en un 25% de los pacientes que se someten a una intervención de Botox se ha logrado eliminarla por completo.

Se piensa que existe una relación entre suavizar las líneas de expresión de nuestro rostro con la mejora de nuestro estado de ánimo.

Un curioso estudio, en el que se experimentó con 84 personas que experimentaban depresión, pero que no habían reaccionado de forma favorable a los antidepresivos, se sometieron a tratamientos de Botox para acabar con las arrugas. Cerca de un 30% de estas personas experimentaron cambios en su estado de ánimo, por lo que parece que el hecho de vernos mejor por fuera, nos hace sentirnos mejor por dentro.

Igualmente, estamos hablando de estudios algo polémicos, porque lo que nos debería de importar es lo que nosotros pensamos, no lo que piensen los demás.

Sin embargo, estamos en una sociedad que promulga lo contrario, por lo que es difícil escapar de ello.

En cualquier caso, según estos estudios, está demostrado que este tipo de tratamiento podría mejorar, en un cierto porcentaje, las enfermedades mentales.

 

 

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