El yoga mejora la salud de los pacientes sometidos a operación de próstata

Después de una operación de próstata viene el largo periodo de la recuperación en dónde es innegable que vamos a experimentar dolor, y que para combatirlo el cirujano nos habrá recomendado una serie de fármacos que nos ayudarán a sobrellevarlo.

Sin embargo, nosotros también podemos ayudar a la recuperación de la operación sometiéndonos a diferentes ejercicios de yoga.

Al fin y al cabo, una de sus finalidades es estimular el torrente sanguíneo de la forma adecuada; ayuda a que el riego llegue a todo nuestro cuerpo reduciendo el dolor, y evitando que se puedan producir problemas como acumulaciones sanguíneas.,

Por eso, si la sangre llega de la forma adecuada a la próstata, esta limpiará el órgano en cuestión, lo oxigenará, eliminará las toxinas que podrían llegar a producir infección, lo nutrirá… en definitiva, conseguirá que funcione de la forma adecuada.

Antes de probar cualquier postura de yoga, deberías de consultarla con tu médico para poder determinar si existe o no algún tipo de incompatibilidad.

A continuación, te hemos preparado una postura de yoga que te puede venir muy bien para recuperarnos de una operación de próstata:

 Postura de Paschimottanasana para ayudar a recuperarnos de una operación de próstata

Antes de empezar con esta postura, debes de saber que es algo avanzada, por lo que hay que tener una cierta flexibilidad y, además, disponer de algunos conocimientos para saber a lo que nos estamos refiriendo:

  • Para iniciar esta postura, nos tenemos que sentar en Dandasana.
  • Inspiramos, levantamos los brazos y los mantenemos estirados. El siguiente paso consiste en colocar los dedos de los pies apuntando hacia arriba, mientras que alejamos los talones del cuerpo. Aguantamos en esa posición durante algunos segundos, respiramos y estiramos nuestra columna sin forzarla.
  • Espiramos, nos inclinamos hacia adelante desde nuestras caderas y vamos bajando poco a poco las manos hasta que nos sujetemos los dedos de los pies. Nos inclinamos un poco más alejando la cara a las rodillas. Debes de intentar aumentar un poco más la flexión con cada respiración. Si conseguimos que la cara descanse en las rodillas, entonces podemos dejar caer los codos hasta que lleguen al suelo, poco a poco, y rodear nuestros talones con los dedos.
  • Aguantamos en esa posición unos 25 segundos, volvemos a respirar con normalidad.
  • Finalmente vamos a hacer los mismos ejercicios, pero de la manera inversa, con el objetivo de volver al punto en el que empezamos, a Dandasana.

Aunque es un ejercicio que nos puede ayudar a recuperarnos de esta operación, también es bueno para mejorar nuestra digestión, para reducir la obesidad, estirar la columna vertebral, estimular los ovarios, riñones, hígado y útero, así como combatir contra la ansiedad, el dolor de cabeza y la fatiga.

Sin embargo, si tenemos asma, diarrea o lesión en la zona de la espalda, no se recomienda realizarla.

Una manera natural de conseguir toda una gran cantidad de beneficios para el cuerpo.

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