Todo lo que debes saber sobre las farolas solares para jardín

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Las farolas solares para jardín suponen una práctica solución que no solo nos ayuda a conseguir un entorno increíble, si no que al mismo tiempo nos permite ahorrar. Son dispositivos que funcionan según unas placas solares capaces de captar la radiación del sol, logrando que esta se transforme en energía eléctrica.

Una vez que se ha producido esta transformación, se almacenará en baterías fotovoltaicas para que puedan emitir luz una vez llegada la noche.

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Características de las farolas solares para jardín

Relación entre coste y consumo

El coste de estos focos solares de jardín varían mucho según el modelo y el tipo que se quiera comprar. Las podemos encontrar a partir de unos 30€ más o menos, aunque algunos modelos (los más sofisticados), pueden llegar a costar hasta 400€, incluso hasta más. Obviamente, las más económicas son las que se compran a nivel doméstico, para un jardín o patio, pero también están disponibles para alumbrado público, y son modelos que tienen un coste todavía más elevado.

Una vez que se ha hecho la inversión inicial, empieza a amortizarse desde el primer momento. Se alimentan a través de energía limpia (la que proviene del sol) y muchas de ellas se ayudan también de la tecnología LED (que, como seguro que ya sabes, también tiene un consumo de lo más ajustado).

Es decir, que la relación entre coste y consumo es óptima

Innovaciones

Debido a lo interesante que resulta este sistema, las diferentes entidades no dejan de invertir en él, y esto hace que el cliente se encuentre con todo tipo de innovaciones que no le van a dejar indiferente.

Por ejemplo, hay farolas solares para jardín que integran sensores de movimiento, otras que tan solo iluminan cuando detectan a individuos, entre otros tantos sistemas que, por lo general, tienen el objetivo de reducir el consumo energético.

Instalación en cualquier lugar

Una de las ventajas más interesantes de estas farolas solares es que se pueden instalar en cualquier parte, incluso hasta en pueblos aislados a los que no les llega la luz eléctrica.

Si la cantidad de radiación solar que le llega es suficiente, no necesitará de ningún otro tipo de suministro eléctrico para que la luz quede encendida una vez que se haga de noche.

Esto también contribuye a un importante ahorro eléctrico: y es que no habrá que afrontar los típicos gastos de canalizaciones, electrificación, inversión en cableado, en contadores o centros de transformación, además en otros tantos elementos.

Luz agradable

Uno de los grandes inconvenientes de los sistemas de iluminación convencionales son esos incómodos parpadeos que requieren de un control continuo. Las farolas solares no presentan este problema, además de proporcionarnos una luz agradable en todo momento.

 

¿Algún inconveniente?

La única pega que se le puede poner es la inversión inicial que hay que hacer, pero, como ya hemos comentado, se empezará a amortizar desde el primer uso.

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